
Once minutos titula una de las obras más atractivas del escritor brasileño Paulo Cohelo. Traigo a colación tal obra literaria queriendo contextualizar lo que a mi juicio fue la presentación anoche de Atlético Nacional. Si bien es cierto, la obra nada tiene que ver con lo que aquí nos reúne, corresponde a la perfección con el desempeño ideal de nuestro amado equipo. Y es que fue eso, simples 11 minutos de éxtasis general, con una tribuna que gozó durante ese efímero lapso de una embestida local que parecía traer consigo una goleada inédita de acuerdo al gran momento que vive nuestro rival de turno, nada más y nada menos que el líder indiscutido del torneo. Mientras veía despilfarrar una a una las 6 opciones claras generadas durante esos primeros minutos, temía por un desenlace fatídico que afortunadamente no llegaría, aunque tal no hubiese estado tan lejano de acontecer, es más, creo que contamos con muchísima fortuna, lo reflejado ayer en el “coloso de la 75” responde a un empate que para mi no fue justo. No lo fue, porque creo que el equipo vestido de amarillo hizo mejor las cosas que el local, porque sus modestos jugadores, cuyos sueldos no son ni el 20% de la mitad del de los verdolagas, se adueñaron de todas las líneas, porque se nota la hermandad que existe entre ellos y porque la calidad sobresaliente de 2 o 3 jugadores termina por complementar cualquier otro factor. Generalmente trato de no sentar tanta opinión en mis notas, pero creo que sería un desatino total dejar de compartir las ideas que me provocó el encuentro de ayer, más cuando salvo el partido que perdiéramos contra el rival de patio, ningún otro equipo había saltado al gramado del Atanasio durante este semestre a proponer buen fútbol a demostrar que es un deporte en el que la ambición también da sus dividendos. De los goles podemos decir que llegaron a los 29 para Nacional por intermedio de Jairo Palomino, quien se adelantó en el cabezazo ante la pasiva marca de Nicolás Ayr. Por parte de los “opitas”, encontrarían la igualdad finalizando la primera parte, cuando de una monumental escapada del panameño Barahona, aparecería Herman Córdoba para definir con mucha suficiencia ante la salida de un Pezzutti que nada pudo hacer. Podríamos hablar de los momentos que tuvo el juego, pero en lo personal, creo que se resume en un Nacional buscando llegar a los pelotazos, demostrando una clara carencia de juego en la mitad y me pregunto. ¿Será que nos hizo falta el resistido Bahiano? O más bien ¿será que la presencia de Cardona incomodó tanto a G. Moreno al punto de hacerlo jugar más en punta? Yo quiero creer que lo de ayer fue producto del desconocimiento del juego entre algunos de nuestros jugadores ó quizá una mala tarde de los mismos. Tampoco creo que debamos desconocer los inmensos méritos del rival, evidentemente no jugábamos frente a un equipo más, de hecho, creo que enfrentamos a Huila pensando en el nombre y no en los hombres. Huila, hizo lo que Nacional debió, tocar. Es cierto que Huila no nos cargó hasta el punto de robarnos la pelota durante los 90 minutos, pero hizo un interesantísimo trabajo en el contragolpe que en un par de ocasiones casi nos causa la primera derrota del campeonato. No creo que sea necesario sentarnos a hablar de opciones, creo que ambos equipos las tuvieron pero sus atacantes no las supieron aprovechar.
Análisis individual
Gastón Pezzutti: Inseguro en todas las salidas en las que participó. Cometió un claro penal que para fortuna nuestra, el juez de la contienda omitió. Seguro en los remates de fuera de área.
Marlon Piedrahita: Es fecha tras fecha el jugador más irregular que tiene el conjunto paisa, sus proyecciones cada vez son más improductivas y a nivel defensivo deja mucho que desear.
Andrés Orozco: A pesar de que viene teniendo muy buen nivel, ayer en algunas jugadas se vió colgado y fácilmente superado por Córdoba y Barahona.
Humberto Mendoza: También ha venido haciendo muy buenos partidos, sin embargo ayer contribuyó negativamente con pelotazos. Superado también por Córdoba
Jair Iglesias: junto a Piedrahita, el de peor producción en todo el partido. Presa fácil de los ataques del rival y nulas proyecciones ofensivas.
José Amaya: Impreciso en los quites y entregas, incomodo en la función que le pidió Cabrero, la de atacar como carrilero, posición que desconoce y por ende, no hace bien.
Jairo Palomino: De lo rescatable en cuanto a desempeño individual, haciendo la suya, quitando balones con limpieza y colaborando en el ataque (autor de la única anotación). Sin embargo le faltó un poco de relación con los volantes ofensivos, de manera que los defensores no tuviesen que arrojar pelotazos al área rival.
Steven Vélez: Mal partido de Vélez. He expresado ya, que junto a Palomino y Moreno, es de lo más regular que tenemos en todo el torneo, pero su actuación ayer, sobretodo en términos ofensivos fue muy pobre.
Giovanni Moreno: El peor partido de la temporada para el 10. Sin presencia, poca participación y asociación. Nunca remató al marco defendido por Estacio, y se vio muy impreciso a la hora de hacer pases.
Edwin Cardona: Otro de los que hicieron una presentación aceptable. En el primer tiempo fue el hombre más incisivo, quien mejor trato dio a la pelota a la hora de atacar. Su pecado, la poca asociación con Moreno.
Ezequiel Maggiolo: Muy participativo, pero se nota falto de ritmo. Aun así, pesó más que los partidos en los que jugó Galván. En un par de ocasiones regaló a la tribuna dotes técnicos de un delantero generoso con el equipo, poco individualista.
Marlon Piedrahita: Es fecha tras fecha el jugador más irregular que tiene el conjunto paisa, sus proyecciones cada vez son más improductivas y a nivel defensivo deja mucho que desear.
Andrés Orozco: A pesar de que viene teniendo muy buen nivel, ayer en algunas jugadas se vió colgado y fácilmente superado por Córdoba y Barahona.
Humberto Mendoza: También ha venido haciendo muy buenos partidos, sin embargo ayer contribuyó negativamente con pelotazos. Superado también por Córdoba
Jair Iglesias: junto a Piedrahita, el de peor producción en todo el partido. Presa fácil de los ataques del rival y nulas proyecciones ofensivas.
José Amaya: Impreciso en los quites y entregas, incomodo en la función que le pidió Cabrero, la de atacar como carrilero, posición que desconoce y por ende, no hace bien.
Jairo Palomino: De lo rescatable en cuanto a desempeño individual, haciendo la suya, quitando balones con limpieza y colaborando en el ataque (autor de la única anotación). Sin embargo le faltó un poco de relación con los volantes ofensivos, de manera que los defensores no tuviesen que arrojar pelotazos al área rival.
Steven Vélez: Mal partido de Vélez. He expresado ya, que junto a Palomino y Moreno, es de lo más regular que tenemos en todo el torneo, pero su actuación ayer, sobretodo en términos ofensivos fue muy pobre.
Giovanni Moreno: El peor partido de la temporada para el 10. Sin presencia, poca participación y asociación. Nunca remató al marco defendido por Estacio, y se vio muy impreciso a la hora de hacer pases.
Edwin Cardona: Otro de los que hicieron una presentación aceptable. En el primer tiempo fue el hombre más incisivo, quien mejor trato dio a la pelota a la hora de atacar. Su pecado, la poca asociación con Moreno.
Ezequiel Maggiolo: Muy participativo, pero se nota falto de ritmo. Aun así, pesó más que los partidos en los que jugó Galván. En un par de ocasiones regaló a la tribuna dotes técnicos de un delantero generoso con el equipo, poco individualista.
Formaciones:
Nacional: Gastón Pezzuti; Marlon Piedrahíta, Andrés Orozco, Humberto Mendoza, Jair Iglesias; José Amaya, Jairo Palomino, Edwin Cardona (Sergio Galván, 80’), Estiven Vélez; Giovanni Moreno y Ezequiel Maggiolo.
Técnico: Ramón Cabrero.
Huila: Luis Estacio; Lewis Ochoa, Gonzalo Martínez, Nicolás Ayr, Erwin Maturana; Amilkar Henríquez, Diego Arango, Bréiner Benálcazar, Ervin González (Franck Pacheco, 84’); Herman Córdoba (Víctor Guazá, 80’) y Jáner Guazá (Nelson Barahona, 11’).
Técnico: Guillermo Berrío.





